Facebook no es gratis.

Whatsapp no es gratis.

Incluso la versión gratuita de Spotify, no es gratis.

Tu no pagas, pero no es gratis.

Lo mismo pasa con esta newsletter.

Tu no pagas por leerme, pero no es gratis.

Nada es gratis. Siempre hay alguien que paga.

En este pequeño universo de mi newsletter. El que paga soy yo.

¿Sale dinero de mi bolsillo? No. Pero si tiene un coste para mí.

Vamos a hablar de ello

COSTE DE OPORTUNIDAD

De media, escribir una newsletter me lleva unas 3 horas.

Pensar el tema, trabajarlo, escribirlo, reescribirlo y planificar la publicación.

Una vez publicada, estoy pendiente de responder a tus preguntas y comentarios por aquí, en el correo, en twitter y hasta en Linkedin.

Por ahora interaccionáis poco conmigo, así que eso me ocupa unas 2 horas adicionales.

Es decir, en total, invierto de media unas 5 horas semanales en la newsletter.

Ahora que tenemos fijado el esfuerzo, podemos calcular el coste de oportunidad que la newsletter supone para mí cada semana.

¿Cuánto vale una hora de mi tiempo?

Podría calcularlo con mi sueldo por cuenta ajena (pero ni debo ni quiero); podría calcularlo con los ingresos que obtengo con alguna de las empresas (pero varía mucho y sería poco ajustado); así que creo que lo más realista es calcularlo con los honorarios que cobro cuando doy clases (porque me pagan por compartir conocimiento y porque viene calculado como precio/hora).

Dependiendo del curso y la escuela, lo que yo he cobrado hasta el día de hoy varía entre 100€ y 150€ brutos la hora.

En conclusión, podríamos decir que una newsletter que me lleve 5 horas, supone para mí un coste de oportunidad de entre 500€ y 750€ brutos.

PRECIO Y VALOR

Aunque a veces se nos olvide (también a mí), precio y valor son conceptos relacionados, pero totalmente independientes.

Algo puede tener un precio muy caro y no tener ningún valor.

O puede ser gratis y tener muchísimo valor.

El precio es objetivo. Es una cifra. No es discutible.

El valor es justo lo contrario, totalmente subjetivo.

El problema surge cuando se mezclan ambos conceptos y otorgamos valor a las cosas en función de su precio.

DECISIÓN DE PAGO

Si yo mañana decidiera cobrar por esta newsletter, la lógica dice que tu razonamiento será el siguiente:

  • Que atribuyas un valor subjetivo a mi contenido.
  • Que compares dicho valor con el precio que yo he establecido.
  • Si mi precio es superior a tu valor, no pagarás por mi contenido.
  • Si mi precio es inferior a tu valor, pagarás por mi contenido (si tu economía te lo permite).

Lo que no debería pasar es que, por el hecho de que yo estableciera un precio, tu cambiaras el valor que le otorgas a mi contenido.

Pero pasa.

NO NOS DEBEMOS NADA

Yo escribo por placer.

Me gusta escribir. Siempre me ha gustado. Y parece que no se me da mal del todo.

Escribo esta newsletter porque me gusta compartir mi camino. Contarte lo que me ha funcionado, lo que no, lo que voy a intentar y mi manera de ver y hacer las cosas.

Hoy para ti es gratis. Mañana no lo sé.

Quizás haga la newsletter de pago. Quizás haga sólo una parte del contenido de pago. Quizás la mantenga gratis para ti a cambio de que otro pague por incluir publicidad.

Quizás, quizás, quizás.

Pero si hay una cosa que me gustaría que supieras:

Tu no pagas, pero yo escribo como si lo hicieras.

Por eso…

… Me sabe mal cuando creo que una semana no me ha quedado tan interesante como me hubiera gustado.

…Me sabe mal cuando, por algún motivo, no puedo dar determinada información que podría aportarte valor.

… Me sabe horriblemente mal cuando, como la semana pasada, me es imposible lanzar la newsletter porque he trabajado más horas que un reloj.

… Me sabe mal cuando, como esta semana, tengo que escribirte el miércoles en vez del martes porque ayer no llegué a tiempo.

Por eso, lo único que te pido por ahora es que me des feedback y me ayudes a crecer.

Que compartas esta newsletter en Twitter, que se la envíes por correo a aquellos a los que creas que puedo aportar valor o que la uses en tus comidas con amigos/as simplemente entretener.

Y del mismo modo, que si hay algo que creas que puedo hacer mejor, algún tema que te interese especialmente o alguna duda que haya dejado sin resolver, me lo digas también.

Es posible que no entiendas por qué he escrito esto hoy. Eso es bueno, créeme. Significa que eres ajeno a las polémicas de la comunidad financiera de twitter y que te ahorras la parte menos bonita de este mundillo.

Y hasta aquí la newsletter de hoy.

Nos vemos la semana que viene (o no).

Un abrazo.

Álvaro

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